Elegir colores porque “nos gustan” es un buen punto de partida, pero no alcanza. Una paleta de marca tiene que poder explicarse.

En nuestro caso, el petróleo nace del agua y del celeste que atraviesa toda la cultura rioplatense; el amarillo, del Sol de Mayo que compartimos. Negro y blanco sostienen el resto.

Cuatro preguntas antes de elegir

Una paleta corta y bien justificada vale más que veinte colores sin porqué.

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